Gas

En momentos en que la economía salvadoreña trata de recuperarse del cierre económico de 2020 que dejó a más de 85,000 personas sin empleo, el precio del combustible sigue al alza y con ello la amenaza de un incremento de todos los productos de la canasta básica.
Ayer el Ministerio de Economía anunció el séptimo aumento consecutivo de los combustibles, que acumulan un alza de $0.74 en el caso de la gasolina especial, $0.73 en el de la regular y $0.51 en el diesel sin azufre.
Estas alzas, vigentes desde hoy, elevan el precio a entre $2.98 y $3.64 por galón dependiendo de la refinación del producto, lo que significará un mayor desembolso para los consumidores salvadoreños.
El aumento no es antojadizo ni una decisión de las empresas distribuidoras de petróleo en el país, sino más bien el resultado de un aumento en el precio del petróleo a nivel internacional que en menos de tres meses pasó de $47 a $65. Este lunes el precio del barril de petróleo West Intermediate Texas cerró a un precio de $61.

Julio Villagrán, analista del mercado de hidrocarburos, atribuye estas alzas internacionales a la recuperación de las pérdidas que tuvieron los productores en 2020.
«Lo que el mercado está viendo es una recuperación de las pérdidas. Las pérdidas han sido graves, más del 50 %», dijo.
Por lo tanto, para Villagrán no será extraño que el precio del barril a nivel internacional se mantenga en más de $60 y con ello el precio de los combustibles a nivel local siga como está o llegue a rozar los $4 por galón.
No obstante, explica que como el Ministerio de Economía calcula el precio de referencia con base al precio de los últimos 15 días es probable que en la próxima quincena el galón de combustible baje unos centavos.
«Se puede relajar la próxima quincena, pero no es un indicativo de que el precio venga para abajo», agregó.

Impacto a la economía

Por su parte Pedro Argumedo, analista del departamento de estudios económicos de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social , afirma que estas alzas provocarán un impacto negativo en los costos de transporte de los consumidores, en los costos de transporte de la producción y encarecerá el costo de generación de energía eléctrica.
«El aumento de precios de los combustibles indica la recuperación de la demanda mundial, es una buena señal. Pero El Salvador, al no contar con un acuerdo entre el sector público y sector productivo sobre cómo aprovechar la recuperación de la demanda y apostar a ampliar más nuestra producción existente, y sin salir a atraer inversión extranjera… solo estamos percibiendo los costos de la recuperación mundial a través del aumento de las materias primas», señaló.
Argumedo explicó que el año pasado, con la caída de los precios del petróleo y sus derivados, la factura petrolera fue de $943.6 millones, una contracción de -36.8%, respecto a 2019.
«En términos monetarios consumimos menos . Dicha caída de precios nos benefició tanto a los consumidores, al transporte y a la generación de energía con base a petróleo», añadió el experto.
El analista económico de Fusades también consideró que «el aumento del precio del petróleo en 2021 golpea a una débil demanda del país y a un aparato productivo que no logra reponerse de la larga cuarentena y las bajas ventas del año anterior».

Fuente elsalvador.com