El pasado lunes, Karle Rosmery Mazariegos, de 4 años, perdió la vida en Asunción Mita, Jutiapa en Guatemala. Tras lo ocurrido, la madre y el padrastro trasladaron el cuerpo hacia la aldea Vivares de donde son originarios.

Durante el velorio, estos prohibieron a los familiares ver a la pequeña y ordenaron que no le avisaran al padre biológico. Sin embargo, este último se enteró y llegó a la vivienda donde tenían la caja fúnebre.

El padre de Karle exigió a su expareja y madre de la menor que le explicara cómo su hija había perdido la vida.

La mujer y su actual pareja dijeron, inicialmente, que la pequeña cayó a una pila, luego cambiaron la versión y afirmaron que fue en un tonel y hasta en un balde con agua.

El papá de la menor, al ver el cuerpo, constató que tenía hematomas en el cráneo y otras señales que le parecían sospechosas, por lo que el progenitor denunció el caso ante las autoridades.

La madre de la niña, inmediatamente quería enterrar el cuerpo de su hija y como pudieron aceleraron el proceso para el entierro.

Sin embargo, para dar paso a las investigaciones y los análisis forenses, las autoridades guatemaltecas detuvieron el entierro de la pequeña y el cuerpo fue trasladado por agentes de la Policía la morgue.

Posteriormente, el padre de la pequeña recibió una llamada de los abuelitos de la niña, indicándole que la madre y el padrastro estaban arreglando sus cosas para irse de la casa en la Aldea Vivares con la intensión de escapar de las autoridades.

Con las evidencias y las investigaciones, la madre y el padrastro de la víctima, ahora son los principales sospechosos y serán las autoridades que terminen de confirmar los hechos.